¿Qué dicen los demás que somos?

A partir de su experiencia y contacto con personas en situación de extrema pobreza, Héctor Díaz nos comparte esta reflexión:

¿Qué dicen los demás que somos nosotros? ¿Qué percepción tienen los demás de nosotros?  ¿Con que definiciones se nos encuentra  en los estudios de sociología?  ¿Realmente somos vagos, aprovechados, poco dados a cuidar y a educar a nuestros hijos? ¿Realmente somos mujeres y hombres con los sueños agotados? ¿Realmente la palabra porvenir (sobre todo para nuestros hijos) se nos perdió entre tantas noches en blanco y tantos días dialogando con el hambre?

¿Quiénes somos? Está claro que desde que nacemos ya venimos con los adjetivos (ninguno  bueno)  y entonces los demás dicen: “Ha llegado uno más, con la esperanza y el pan ausente debajo de su brazo”.

Pero no todo es verdad, damos testimonio de  que nuestros  hijos vayan a la escuela: “Hay que mandar a los niños al colegio porque aprenden, no porque vayas a cobrar el RMI”. No es cierto que no somos solidarios: “Soy humana y me dan pena  los que viven otros seres humanos. Tanto en España como en otro países”. ¿¡Irresponsables!?  “Yo lucho todos los días para que mis hijos vayan a la escuela, levantándome temprano para ponerles el desayuno, lavarles y que vayan, que no falten ningún día”, y  aunque más de una vez es difícil, creemos en la unión  y queremos unirnos: “Apoyarnos mucho. Es mi fuerza. Siempre lo he dicho: unidos siempre tendremos ese apoyo”.

Nosotros somos conscientes de nuestra situación, no vivimos de espaldas a ello: “Creo que hace falta que todos pensemos que tenemos que cambiar nuestra actitud ante el mundo que nos rodea”.

Cuando decimos que queremos  un porvenir  no mentimos: “Que tus hijos puedan decir: nuestro padre ha luchado por nosotros, por un cacho de pan, por un cacho de techo. Se ha mojado. Ha pasado hambre, frío, pero nosotros no”.

¿Es cierto que cuando nos dicen que debemos luchar, miramos hacia otro lado? “La vida es dura, pero hay que seguir luchando. Uno se cansa de luchar a veces pero hay que seguir adelante porque tenemos que seguir viviendo”. Son tiempos muy revueltos, con mucha neblina y sin vergüenza pedimos que confíen en nosotros, en nuestra escuela de vida, en nuestra intuición: “Los pobres también tenemos  nuestro orgullo, nuestro respeto, nuestra dignidad. Necesitamos que se crea en nosotros, que se nos de confianza y Esperanza y esto vale más que el dinero”.

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