Despertar hombres de barro de la mente del olvido

Por Dani García

“Despertar hombres de barro
de la mente del olvido.
Los hombres de barro son movidos como marionetas,
pero no tienen hilos.
Despertar hombres de barro
de la mente del olvido”

Antonio Jiménez recoge este y otros poemas en un kartón-libro publicado por ATD Cuarto Mundo, escritos a partir de su experiencia cotidiana de lucha contra la pobreza. Esta realidad, que no es fruto de la crisis sino vivida desde que nació, empapa y empuja toda su expresión: “Le grito al mundo entero lo que siento, que son las palabras de un hombre que es pobre”. Y son algunos de estos versos los que me empujan a mí a compartir estas líneas.

He podido conocer a Antonio gracias a la lucha que él, yo y muchos otras personas compartimos en el Movimiento ATD Cuarto Mundo para lograr unas condiciones de vida digna para todos y todas. Mi compromiso en este colectivo me ha abierto a descubrir una realidad, la de la extrema pobreza, que sigue existiendo incrustada en nuestras sociedades pese a ser constantemente invisibilizada, ninguneada y deformada en los grandes discursos mediáticos: “Hablar y no ser escuchado por la ignorancia de los hombres”.

Vidas como las de Antonio, Benita, Juan… Vidas marcadas por la pobreza desde hace ya demasiados años (“Pobre hombre el que hereda la pobreza”), enfrentadas a múltiples retos a todos los niveles, de manera que no basta con “solucionar” un aspecto, sino que necesitan una repuesta realmente global. Son tantas las dificultades que enfrentan, que cuando les escuchas parece imposible no desmoronarse: “Sentir el frío de la pobreza es muy duro, es vivir rozando los límites de la vida”.

Sin embargo, en todo este tiempo nunca he visto a Antonio encerrado del todo en sus problemas, por complicados que fueran. Siempre se ha esforzado en construir una relación diferente con nosotros, manteniendo constantemente abierta la puerta a la esperanza: “Solo busco para encontrar la verdad de la vida y la igualdad”.

Una apuesta por resistir con dignidad que encontramos no sólo en él, sino también en muchos otros.


Pero la resistencia también pasa por la creación de alternativas, de otras posibilidades. Eso es lo que demuestra Antonio al buscarse la vida para alimentar a los suyos a través de la recuperación de materiales y las redes de apoyo que consigue generar. Pero también al escribir poesía, en su esfuerzo por querer comprender el mundo para así poder transformarlo: “Mis dedos son como plumas viejas que con tinta del tiempo escriben letras rotas”.

Esta capacidad creativa de los más pobres muchas veces no es reconocida. Pero existe, empujada por la necesidad y la inteligencia que todos y todas tenemos.

Con Antonio he aprendido que necesitamos “despertar a los hombres de barro, movidos como marionetas, de la mente del olvido” para acabar con la pobreza. Pero esto sólo será posible si estamos dispuestos a mirar, a resistir y a crear con quienes la sufren en primera persona. Es el encuentro humano el que puede (y debe) transformar, no sólo la vida de estas personas, sino la sociedad entera.

Un horizonte hacia el que avanzamos construyendo a escala humana, persona a persona, siempre al encuentro de los que todavía faltan.

Y entre otros, hoy nos faltan para hacer sostenible este esfuerzo, al menos “100 + Contra la Pobreza” que puedan apoyar haciéndose socios/as. ¿Te unes?

“Despertó el polvo seco,
dándole vida a una eterna flor,
tan bonita como la vida”

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