La voz de los barrios

El pasado 11 de diciembre, en la presentación del Foro de Inclusión de Madrid, dos mujeres de un barrio historicamente desfavorecido de Madrid tomaron la palabra para hacer existir su realidad y su lucha, y al mismo tiempo hacer un ejercicio de diagnóstico y propuestas sobre las políticas sociales desarrolladas por el Ayuntamiento a partir de su experiencia. Voces como las suyas no pueden seguir siendo silenciadas si queremos avanzar hacia una sociedad sin pobreza.

Buenas tardes a todos y a todas,

Quienes hemos realizado este escrito somos vecinas y madres de familia en uno de los muchos barrios populares de Madrid, donde desde siempre nos hemos encontrado viviendo muchas mujeres, hombres y niños con una vida llena de dificultades y barreras que nos impiden avanzar, pero que pese a todo no dejamos de luchar para poder salir adelante.

En este esfuerzo por salir adelante, el Ayuntamiento ha jugado siempre un papel importante, especialmente a través de los Servicios Sociales. Queremos compartir nuestra experiencia y nuestra reflexión sobre los mismos, ya que creemos que es fundamental que se escuche nuestra palabra, la de quienes acudimos a ellos pidiendo ayuda, pero que no por ello dejamos de ser ciudadanas y ciudadanos a los que haya que tomar en cuenta, como muchas veces sentimos que ocurre.

coins-1015125_640.jpgA través de los Servicios Sociales es como solicitamos por ejemplo la Renta Mínima de Inserción que muchas recibimos. Una paga que como mucho es de 530 euros, con los que se supone que tenemos que pagar alimentación, ropa, piso, electricidad… Muchas veces nos planteamos que nos gustaría ver viviendo con ese dinero a quiénes nos dan esas ayudas diciendo que son suficientes. Además, estás siempre con el alma en un puño, con miedo a que un día te digan que se acaba la RMI, porque tu situación no cambia, sigue igual, y si te quitan esta paga, ¿qué haces? Siempre estás con esa preocupación.

En algunos casos los Servicios Sociales nos echan una mano con problemas puntuales, por ejemplo para pagar algunos recibos del piso y la comunidad de vecinos. Pero muchas otras veces no te ayudan, y tampoco te dicen a qué otros sitios puedes ir a pedirla. Te lo tienes que buscar por tu cuenta. Hay lugares donde te dan ayuda, como parroquias, fundaciones, etc., pero tienes que encontrarlos por tí misma, o con la ayuda de algunas vecinas que te dicen dónde puedes ir.

Tienes que buscarte la manera de ir sobreviviendo. Te levantas cada día y sabes que tienes una necesidad y que la tienes que resolver, y vas a un lado y vas a otro, y encuentras una puerta cerrada y luego otra… Y te agotas.

No puedes ir en metro, ni en ningún otro transporte público, tienes que ir andando a todos los sitios. No es nada fácil.

Estamos haciendo frente a esta situación de la manera más digna posible.

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Además, no llegan las ayudas a todos los que lo necesitan. Por ejemplo, hay personas que viven con sus padres, y como estos cobran una pensión, no pueden obtener ayudas. Pero así no pueden tener su propia vida, su propio lugar. O te piden cosas para obtener las ayudas que no puedes cumplir. Por ejemplo 3 facturas de la luz a tu nombre para ayudarte a pagarla, pero… ¿Y si no te han dejado poner la luz a tu nombre?

Cuando vas a Servicios Sociales es porque no tienes otra opción, cuando no te llega para tener una vida digna. Cuando no tienes cuesta mucho pedir, vas disimulando tu pobreza y tu miseria. Y piensan que cuando pedimos es porque tenemos cara, que quienes tienen más necesidad están buscando cartones por las calles. Pero eso también lo estamos haciendo nosotras.

control-427512_640.pngMuchas veces vas asustada, con miedo a que te digan que no cuidas bien a tus hijos. Y este miedo no es porque sí, sino por la experiencia previa que hemos tenido de vernos juzgadas de manera constante. Con la excusa de evitar abusos se ponen en plan controlador. Si vas mal porque vas mal, y si vas bien porque a lo mejor te dicen que ya no necesitas la ayuda. Antes de atacarme, pregúntame.

Conocemos casos de madres que estando en situaciones muy difíciles y de mucho agotamiento, al final sus hijos han terminado en un centro. Y lo que más miedo nos da es que nos quiten a los niños. Sabemos que hay intereses económicos en retirar a los niños y romper familias, porque se mueve mucho dinero con eso.

Muchas veces te cuestionan tu verdad, pero también te obligan a mentir para conseguir ayudas. Por ejemplo, si tienes un trabajo temporal mal pagado y por eso tienes un complemento de la RMI, tienes que firmar que vas a buscar mejora de empleo. Pero si encuentras uno en el que tsmiley-681600_640.jpge pagan 50 euros más, pierdes la RMI, y con ello el complemento para el comedor, y la ayuda de libros… ¿Cómo vas a buscar un trabajo así? Pero tienes que firmar o no te dan la ayuda.

La otra opción para conseguir cosas es llorar, conseguir dar mucha pena. Pero si estas son las únicas maneras para conseguir algo, ¿dónde queda tu dignidad?

Tenemos derecho a que nos ayuden, a que nos apoyen. Pero a la hora de la verdad no nos protegen. Muchas veces decides no volver a pedir ayuda por no aguantar esto, solo lo haces cuando no te queda otro remedio. No queremos depender de que Servicios Sociales nos ayuden, sino poder incorporarnos a la vida laboral y cuidar a nuestros hijos. Esto es lo que necesitamos. Si no salimos de la RMI es porque no nos lo permiten, porque no se facilita la promoción social.

Creemos que algunas de las principales responsabilidades del Ayuntamiento tienen que ser:

– Asegurarse de que los niños comen todos los días, pero en sus casas, que no tengan que salir de sus rutinas saliendo, por ejemplo, a comedores sociales.
– Asegurarse de que nadie pase frío. Con las empresas de gas y electricidad, que ganan tantos millones al año, que se llegue a un acuerdo para que todo el mundo pueda calentar la casa y la comida. No queremos que nos paguen las facturas los Servicios Sociales, sino pagarlas nosotras, pero que sean adecuadas a nuestros ingresos.

Y compartimos tambien algunas propuestas:

– Que te den apoyo en todo momento, no solo en un horario limitado, y que cuando vas con una urgencia, por ejemplo que no puedes pagar la luz y te la van a cortar, que no te den cita para dentro de dos meses.

– Que este apoyo se concrete en algunas ayudas que parecen simples pero que son importantes, como por ejemplo que sea posible que se hagan las fotocopias que nos piden en el propio centro de Servicios Sociales, o que no cambién con tanta frecuencia a la trabajadora social que te lleva, porque cuando tienes ya una confianza con ella y te la quitan, te toca volver a contar toda tu vida a alguien al que no conoces.

– Que no nos miren por encima del hombro. Que vayan denigrándonos cada vez más no es una ayuda, es un destrozo social. No puede ser que por darte un duro te destrocen psicológicamente. Que no ataquen nuestra dignidad.

– Que se metan en nuestros zapatos. Por ejemplo, no son conscientes de lo que supone para alguien que cobra la RMI que la paguen dos o tres días más tarde, como ha pasado en este último año. ¿Alguien se plantea lo que eso supone mentalmente?

– Que se quiten las barreras que hay para que todo el que lo necesite pueda acceder a las ayudas.

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