Compromisos que liberan a toda la sociedad

Extraído de la web de ATD Cuarto Mundo Internacional

ATD Cuarto Mundo considera que “la miseria es obra de las personas (hombres y mujeres) y que solo ellas pueden destruirla”, por eso del 5 al 7 de febrero de 2016 unos cuarenta participantes, miembros de nuestras asociaciones de Burkina Faso, Costa de Marfil y de Francia se reunieron para poner en común sus diferentes compromisos, para que a partir de la resistencia de los demás poder tomar fuerzas, para compartir “de corazón a corazón”, para construir una confianza mutua y poder así avanzar mejor “en el ejercicio de coresponsabilidad en el seno de ATD Cuarto Mundo.

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“Lo que hemos recibido a lo largo de estos tres días es más que suficiente para que una persona pueda orientar su vida”

Este encuentro permite a los diferentes participantes reconocerse mutuamente en sus compromisos respectivos, tengan o no estos participantes una experiencia personal de la miseria o se impliquen solidariamente con aquellas personas que la viven, bien realicen una acción en contacto directo con familias y personas muy pobres o que participen en tareas de sensibilización para cambiar las miradas, los comportamientos o las políticas de la sociedad.

Nuestras experiencias en la vida son muy diversas y sin embargo nuestro compromiso  resuena en el de los demás participantes. Para las personas que sufren la pobreza el esfuerzo cotidiano por salir adelante se percibe como una lucha por la dignidad. Sin embargo, existe la creencia generalizada de que quienes sufren estas situaciones lo único que buscan es ayuda financiera. En nuestro seminario tomamos este hecho como una falta de comprensión clara de lo que viven. Así, el encuentro entre personas de diferentes clases sociales aparece como un elemento imprescindible en el cambio de sociedad que perseguimos.

Así, una de las personas participantes decía: “Mi vida es una lucha continua, el hecho de salir cada día es ciertamente un riesgo que tomo, puesto que como soy ciego, no sé si a dos metros hay un semáforo o un vehículo, no lo sé. Pero a pesar de todo, encuentro el valor para salir todos los días para encontrar a los demás. En el barrio, hay personas adineradas que podrían ayudarme a cubrir mis necesidades y, si me quedara en casa, otras personas vendrían y me darían algo. Pero no es lo que quiero. Lo que quiero es salir, encontrar a otras personas, descubrir y dialogar para conservar la esperanza necesaria para vivir. Las personas del barrio me conocen, hablan conmigo, esto demuestra su interés hacia mí, y esto, esto me da esperanza puesto que me siento integrado”.

“Si las personas me ven en esta situación y, a pesar de todo, puedo salir a hacer algo, esto puede animar a otras personas. La gente va a decir que si yo puedo hacerlo, ellos también pueden hacerlo. Es mi manera de decir a los demás que es posible”.

A partir de lo experimentado en Burkina Faso, los miembros de ATD Cuarto Mundo reafirman que el encuentro entre personas de diferentes generaciones permite que los más jóvenes entiendan que el compromiso es una acción que se construye con el tiempo, y con las personas que tienes alrededor, influenciado por las circunstancias sociales que rodean a un equipo o a una acción. A este respecto un participante decía:

“De repente, en medio de la reunión, he visto a mi alrededor a varias personas responsables de familia. No me esperaba encontrar personas mayores. Me he dicho a mí mismo, “nosotros no nos lo tomamos en serio”, porque si mis padres, que tendrían que están en casa porque ya han visto demasiadas cosas en la vida, sin embargo están aquí, si ellos ven la importancia del Movimiento (ATD Cuarto Mundo), entonces, quiere decir que no nos lo tomamos en serio y va a ser necesario redoblar esfuerzos”.

Y otra persona añadía: “La miseria no solamente incumbe a quienes la viven. En mi trabajo como inspector, si observo que algunas niñas y niños no pueden asistir a la escuela por carecer de partida de nacimiento, ¿acaso es culpa suya? Si las niñas y los niños no pueden ir a la escuela porque no tienen lo mínimo para sobrevivir, ¿acaso es culpa suya? No. Y esto me indigna, entonces me implico para que estas situaciones no se vuelvan a producir”.

Otras personas han señalado que ha sido su familia o su historia de resistencia lo que les ha empujado a comprometerse y que es el valor y la fuerza de las familias pobres para afrontar la miseria, que descubren con ATD Cuarto Mundo, lo que refuerza aún más su compromiso.

“A mí me educaron para tener una cierta sensibilidad hacia las personas que encuentran dificultades en su vida y para compartir lo que tengo con otras personas que tienen mayor necesidad. Pero es sobre todo al descubrir el Movimiento (ATD Cuarto Mundo) que he encontrado verdaderamente la miseria que viven las personas, que he visto como la exclusión destruye a las personas. Lo que me da fuerzas para continuar es la resistencia de estas personas, una resistencia que han desarrollado frente a la miseria para poder sobrevivir. Tomo el ejemplo del Sr M frente a los trámites administrativos necesarios para conseguir una partida de nacimiento. Su propio valor es lo que me fuerzas para acompañarlo en estos trámites, todas las humillaciones, todo ese tiempo perdido que el Sr M ha superado con su iniciativa. También sus ganas de ser como todo el mundo, de tener un documento de identidad, de poder desplazarse como todos. También son las ganas de M de poder inscribir a sus hijos e hijas a la escuela para que puedan tener una educación como los demás es lo que a nosotros los voluntarios nos impulsa, lo que nos da la fuerza necesaria para resistir con ellos”.

Un Movimiento de liberación

Atreverse a establecer el encuentro con las demás personas permite abrir la puerta a la confianza y terminar con una exclusión que nos encierra en el silencio y la vergüenza. Atreverse a establecer el encuentro contribuye a romper el silencio y es un elemento imprescindible de la liberación que se persigue, puesto que en muchas ocasiones, al vivir en situación de extrema pobreza se tiene la convicción de “ser culpable” o de no tener nada que aprender u ofrecer. Como nos decía Moïse de su tiempo en la cárcel de Bouaké (Costa de Marfil): “(En aquél momento) nos preguntábamos, pero, ¿qué es lo que tenemos que aprender nosotros aquí, en la cárcel? Lo que buscamos es poder comer, poder vivir, puesto que era el tiempo de la supervivencia. Estábamos sorprendidos (con la propuesta), ¿aprender a leer y a escribir a aquellos que no saben? Y entonces, nos dijimos: pues por qué no, vamos a intentarlo. Y poco a poco, los detenidos empezaron a convivir unos con otros, a intercambiar, en el sentido de realizar algo juntos”.

Partir de la experiencia de las personas que viven en situación de extrema pobreza puede constituir un acto de liberación para toda la sociedad, un participante afirmaba: “Este encuentro me permite ver que cuando nos expresamos con sinceridad, damos paso a que otras personas lo hagan, porque tras el testimonio de alguno de nosotros, otras personas se han atrevido a compartir su experiencia, cosas enterradas en ellas mismas y que han logrado compartir. Cuando decimos que ATD Cuarto Mundo es un movimiento de liberación, es en este momento que personalmente he podido constatarlo”.

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